A poco de asumir, se conocieron las denuncias en su contra por violencia de género y deudas pendientes por incumplir con las obligaciones alimentarias hacia sus hijas, y los testimonios de ex compañeros de trabajo en el puerto que lo señalaban como un personaje conflictivo.
Al poco tiempo, Juan Perez, prefecto retirado que ocupó efímeramente el cargo de Director de Tránsito, pegó el portazo declarando que los motivos de su decisión obedecieron a que no compatibilizaba con las formas de manejar el área que llevaba adelante Del Rey y aclaró que su “honorabilidad no estaba en juego por la División Tránsito”.
Durante su corto reinado, del Rey hizo uso discrecional de horas extras en beneficio de sus amigotes y utilizó unregimen de castigo para quienes no seguian al pie de la letra sus instrucciones, al punto de "desterrar" a los trabajadores que no quisieron formar parte de los malos manejos de los jefes.
Al mejor estilo de un capo mafia, del Rey convocó a un trabajador que adhirió al paro para "aclararle los tantos": "Ustedes están en el derecho a parar… eso sí, cuando nos vienen a pedir favores yo no tengo por qué hacer el favor. Una mano lava la otra, vos me ayudás y yo te ayudo… si vos no me ayudás, no te puedo ayudar".
"No seas gil, porque te estaba dando una mano para sacarte de ahí y hacés esa pavada… lo ven todos, aparte. Te lo vuelvo a decir, estás en todo tu derecho a hacerlo, eso sí, después no vengas a que yo te de una mano para hacer algo que está afuera de tu trabajo habitual, tenelo en cuenta… una mano lava la otra” le recomendó el flamante ex funcionario.
El "apriete" es una práctica habitual en diferentes áreas del municipio. Muchos trabajadores han denunciado tener miedo de perder sus empleos o represalias por parte de los jefes de área. Un fuerte rumor de pasillo indica que los trabajadores del sector de compras no adhirieron al paro por presión de su titular, que según cuentan, tiene la costumbre de agredir verbalmente a las empleadas.
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